En búsqueda de la distro de mi vida

Hace poco escribí una entrada en Medium, un proyecto de los mismos creadores de Twitter, el cual se basa en la idea de que muchas veces queremos escribir cosas más allá de los 140 caracteres del propio twitter. La entrada inicial en medium, trató sobre cómo ha ido evolucionando Ubuntu y cómo mi visión hacia el proyecto ha cambiado.

Sin embargo, para ser justos, debo contar la experiencia completa de cómo he vuelto a estar buscando el eslabón perdido, esa distro Linux que me satisfaga al 100%. He de decir, suerte la mía, que me ha sido más fácil encontrar a la mujer de mi vida y casarme con ella que hacer lo equivalente en Linux. Muchas han sido las distros que he probado y sin embargo, al encontrar Ubuntu pensé que era “la distro” a la que juraría amor eterno. Nuestro devenir en los últimos meses me hace pensar que ya no es así.

Esta es una historia que abarcará varias publicaciones, por lo que debo reproducir la catarsis que hice en Medium y que debí hacer aquí en mi blog (lo de Médium fue sólo por probar algo antes que sea mainstream, atrapado por su espectacular diseño de interfaz). Que conste que mis palabras implican sentimientos más allá de razonamientos (justo como actúa el usuario final).

Ubuntu, ¿qué nos pasó?

Mi relación con Ubuntu ya no es lo que era

Linux, el sistema operativo que vengo usando hace más de 10 años (no de forma exclusiva desde hace un año más o menos), tiene muchas variantes y por eso es una labor interesante aunque exhaustiva descubrir cuál es la distribución -entre más de 300- que más se ajusta a nuestras necesidades.

Desde 2005 aproximadamente, había dado por terminada mi travesía por decenas de distribuciones al conseguir una que se ajustaba a lo que necesitaba: Configuración rápida y todo listo para ser productivo en pocos minutos (u horas). Ubuntu era (y aún tengo fe que vuelva a serlo) todo lo que necesitaba, por eso dejé de buscar y comencé a recomendarla como si de una medicina mágica se tratase.

Sin embargo, Ubuntu no es administrado por la comunidad de software libre sino que es una empresa (Canonical) la que se encarga de financiar su desarrollo y evidentemente, dirigir las líneas que marcan el destino de dicha distro. Eso era bueno porque garantizaba que no fuese abandonada de repente por falta de interés o recursos (como pasa con cientos y cientos de distros), pero podía ser potencialmente dañino si Canonical se divorciaba en algún momento de los deseos y necesidades de sus usuarios.

Desde hace unos 3 años, las decisiones que ha tomado Canonical, al parecer llevadas por un empeño en hacer Ubuntu una especie de Windows (por lo popular) con interfaz de MacOS (por su buen diseño) la ha llevado por un camino cuestionable, donde de una versión a otra en vez de avanzar se retrocede, con un sistema operativo altamente demandante de recursos y que prácticamente abandona todos los equipos con hardware insuficiente para que pueda ejecutarse, es decir, los equipos viejos, distanciándose de aquellas distros que precisamente dan nueva vida a computadores donde Windows ya no puede ejecutarse por ser demasiado pesado.

En mi caso particular, Ubuntu ha dejado de reconocer dispositivos que antes reconocía (Sí, la maldita broadcom) y se ejecuta tan lento que podrías ir a hacerte un café mientras esperas que abra el navegador, algo inaceptable en un equipo con 8GB de RAM. Eso sin contar con el repentino cambio de interfaz (Oh! te extraño Gnome 2) que parece un paso atrás en vez de adelante.

Atrás quedaron los tiempos donde esperaba con ansias cada 6 meses para descargar la nueva versión de Ubuntu, para maravillarme una y otra vez con sus innegables avances en cuanto a la usabilidad de la interfaz del sistema operativo, convencido que era la distro que movía las fichas correctas para llegar al usuario final, ese usuario que no quiere leer tutoriales, pasarse horas instalando y menos lidiando con problemas, ese mismo que sólo desea encender su computador para realizar otra cosa, porque algo que solemos olvidar los informáticos, es que el sistema operativo es un medio, no el fin.

En resumen Ubuntu, ¿qué nos pasó? ¿cuándo se acabó el amor? ¿es tu culpa o la mía? ¿aún me amas?

Mientras consigo respuestas a éstas preguntas, uso Manjaro Linux, una distribución rápida y ligera, basada en ArchLinux -el papá de los helados- pero sin sus complicaciones de instalación. Se las recomiendo.

Post original: https://medium.com/p/d1300869d089

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  1. Bueno, no puedo decir que yo no esté desencantado por Ubuntu, por mis propias razones me he ido hacia Fedora, pero te puedo dar un par de opiniones:

    1. This is not a democracy: Shuttleworth, quien dicta el destino de ubuntu tal cual dictador sobre país, lo dijo hace mucho tiempo [1]. Sabiendo que en ese momento se refería a la posición de los botones de las ventanas (minimizar, maximizar y cerrar) era de predecir que la distro seguiría sus lineamientos, no los de la comunidad. Incluso han habido discusiones con él sobre muchísimos puntos donde el simplemente dice: Es decisión del staff de ubuntu, que parece estar conformado solo por él. Ahora, no es un secreto que su visión era hacia apple [2] y el ir hacia la convergencia del escritorio y los móviles tampoco era un secreto (pues predijo que era una ida hacia la visión de apple) [3]

    2. ¿Es culpa de quién?: sabiendo [1], [2] y [3], puedo decir que esperar que la comunidad tuviese relevancia en el destino de Ubuntu era una ilusión, y también esperar que los escritorios no evolucionaran (leave Gnome2 alone!!!!) así que puedo decir que los culpables somos nosotros mismos, desde un principio nuestra propia terquedad y deseos nos cegaron en cuanto al destino de Ubuntu por eso el desencanto. Aunque tenemos que decir que lo que sucede con Ubuntu no es nuevo en el mundo Linux, ni creo que sea la última vez que se vea, el problema con Ubuntu es que luego de adquirir cierta “popularidad” era inevitable que cambios que los usuarios vieran como desfavorables y que mucha gente se quejara, sobretodo los old-fashion-way y los viejos “gurús” que adoran a Debian como una religión, hicieran mucho ruido en los noticieros. Y como muy bien ud lo dijo: el sistema operativo es un medio, no el fin, además que Ubuntu no es más que la agrupación de distintas aplicaciones sobre el núcleo Linux, es solo cuestión de buscar las aplicaciones adecuadas y administrarlas de la mejor manera posible, por eso la culpa no es de Ubuntu y ni siquiera de Shuttleworth, sino de nosotros por no ver más allá de lo evidente y por no aplicar lo que como programadores sabemos: nunca un usuario quiere lo que el programador hace.

    Me despido parafraseando una película: Escoge el SO que quieras, mientras sea Linux.

    Saludos,
    X3MBoy
    Be Free, Be Linux

    [1]: http://www.webupd8.org/2010/03/ubuntu-is-not-democratic.html
    [2]: http://downloadsquad.switched.com/2008/07/23/ubuntu-founder-mark-shuttleworth-we-can-surpass-apple-in-two-ye/
    [3]: http://www.extremetech.com/computing/168476-macphone-air-mark-shuttleworth-predicts-apple-will-merge-mac-and-iphone

    – See more at: http://www.joserojas.org/linux/en-bsqueda-de-la-distro-de-mi-vida/comment-page-1#comment-1165

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