Venezuela: Estamos preparados para una catástrofe?

Venezuela: Estamos preparados para una catástrofe?
Era inevitable que terminara escribiendo este post. Primero Haití, luego Chile, luego Nueva Zelanda, ahora Japón. La pregunta -también inevitable- que pasa por la mente de muchos es: Y si nos pasa a nosotros? Estamos preparados?

La respuesta a priori -y a posteriori- es un rotundo NO. Es evidente que Venezuela, como país, como gobierno y como Estado, no tiene la más mínima cultura preventiva, no sólo para los sismos sino para cualquier otro tipo de catástrofe. Basta ver el corre-corre del gobierno de turno ante unas lluvias que dejaron inundaciones, quitando casas, expropiando hoteles y metiéndo refugiados en cuanto espacio medianamente decente disponible. Algunos dirán que actuaron bien, y probablemente es lo mejor que pudieron haber hecho ante la catástrofe, pero el tema es, que se puede hacer antes? Era necesario esperar las inundaciones para poder actuar? Nadie tiene en su cabeza las cucarachas necesarias para darse cuenta que hay que prevenir? Cuántas muertes se pudieron haber evitado? Eso no es responsabilidad del gobierno? Y del Estado? O es sólo el ciudadano de a pie quien debe prevenir y resolver sus propios problemas como pueda?

Demasiadas preguntas sin responder y nadie dispuesto a dar la cara y responderlas sin evadir, insultar, mostrar datos irreales o frases prefabricadas. O de culpar a los mismos de siempre, culpables de todos nuestros males, llámense el imperio o la cuarta, que al final son los mismos. O peor aún, capaz pronto salen a decir que Venezuela es el país mejor preparado del Mundo Mundial, del Universo y cualquier Galaxia cercana, sin números ni planes que lo respalde y sin verguenza alguna de insultar la capacidad intelectual del venezolano promedio.

El no prevenir ni exigir que se prevenga, es un problema histórico que encuentra basamento en el hecho de que como Venezolanos, somos despreocupados, pendientes de un bochinche, acostumbrados a crisis hiperinflacionarias, a comer lo que haya, a pedirle a Dios se encargue de todo, a echar vaina mientras llega la luz, a echarle la culpa al gobierno y a resolver “como vaya viniendo, vamos viendo”. Y pareciera un pacto de caballeros entre gobierno y ciudadanos, de no apretarnos muchos las tuercas unos a otros, nosotros los dejamos robar mientras ellos nos dejen tragarnos la luz o hacer la “marañita” pa ganarnos alguito. Por eso las calles están llenas de huecos que unos no resuelven y de buhoneros que buscan su resuelve. Es un pacto de no agresión, mientras el país se desangra por la inseguridad, se corroe por la desidia, se desepera por la escasez, se desequilibra por la inflación, animado al ritmo de las comparsas y el reggaetón, del bochinche y del reguero, del circo sin pan.

Es triste compararse con países como Japón o Chile, que a sabiendas de su alta sismicidad, preveen los peores escenarios y trabajan en función de ello. Por eso Chile con un terremoto peor que el de Haití, tuvo menos de 800 fallecidos (Haití: Más de 250 mil). Adivinen qué? Venezuela también es un país altamente sísmico.

Japón y Chile, crean fondos de ahorro para las catástrofes, hacen simulacros, construyen edificios antisísmicos, educan a la población, tienen software de simulación, tienen sofisticados sistemas de alarma, invierten en salvar vidas cuando la catástrofe llegue, porque cuentan con que llegará, tarde o temprano. Y saben que hacer cuando sucede, tanto gobierno como ciudadanos. Aquí nos encomendamos a Dios y a la Virgen, esperando que nada pase. La diferencia entre los dos modelos, es obvia. Y los resultados también.

Estoy seguro que Japón superará en el corto plazo los daños del terremoto y del tsunami, como lo hizo Chile quien sigue presentando una economía sólida a pesar del terremoto. Mientras, Venezuela y Haití (uno petrolero y el otro sin nada, uno sin catástrofes y el otro con un terremoto devastador) son las únicas economías -americanas- que siguen en recesión.

Y no, no es un problema de quien es que nos gobierna, porque así ha sido siempre, con blancos, verdes, rojos y demás. Es un problema cultural debido a una pobre educación (no a una educación pobre), el cual nos hace creer que todo estará bien sin mucho esfuerzo, que el petróleo durará 50 mil siglos más, que vendrá un presidente-mesías a sacarnos de la pobreza, que esta vez si la vinotinto clasificará pal Mundial o que con tal que haya cerveza, playa y béisbol, todo estará bien. Demasiado fácil para un mundo tan complicado.

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